06 marzo 2013

Doscientos textos





200 entradas y tú has estado en todas ellas desde el principio. Es muy difícil de explicar pero siempre has guiado el trazo de cada una de las palabras que he escrito a lo largo de estos siete años.

Cuando no te conocía te intuía. Te sabía en algún lugar muy cerca de mí aunque la profundidad del abismo al que me asomaba cada día ni si quiera me permitiera adivinar dónde estaba o hacia dónde iba. Todo aquel tiempo en el que te esperaba me dediqué a verme, a entenderme, a sentirme y a intentar camuniar empezando a saber quién era. Quién quería llegar a ser.

Después apareciste. Lo hiciste de ese modo especial con el que tú haces las cosas. Despacio, poco a poco, a veces en silencio, en ocasiones pronunciando las palabras adecuadas o alargando la mano simplemente para recordarme que estabas aquí.

Apareciste y te quedaste. Sigues aquí doscientos textos después. Muchísimos años después. Conmigo. En este lugar que es tuyo y en el que vivirás siempre.