02 julio 2009

Y sentirte junto a mí




Vuelvo a despertar mi sexto sentido. Había olvidado lo que se siente al conectarme de nuevo a ti. Cierro los ojos. Centro mi mente en tu rostro, me sumerjo en un baño de espuma y el intenso aroma me hace recordar el tuyo.
Mis manos húmedas y llenas de espuma acarician mis hombros suavemente. Respiro profundo y mis oídos perciben tu aliento a mi lado.
    
Exploro mi piel despacio acariciando mi cuerpo en el agua. Mis pechos mojados y suaves sienten el tacto de tus manos y los pezones responden como a ti te gusta.
Mojo mis labios con la punta de mi lengua y tu boca se posa en ellos para besarlos con suavidad y ternura.
     Dedos traviesos que pasean insinuantes y seguros por el sendero de mis deseos ocultos, explorando mi excitación, disfrutando de el fuego que sacas de mi interior cuando estás conmigo
     Mi sexo ya espera ansiosa tus envestidas y tú...insistes en desbordar mas mi interior, rozando apenas mi entrepierna al tiempo que tu boca me atrapa entre besos.
     Bajas por mi cuello con tus labios, mientras que tu habilidosa mano ya siente la humedad que sacas de mi sexo ardiente, encaminas tus labios a la fuente de mi esencia.
Suspiras intensamente sin dejar de hacerme sentir estallidos de placer entre mis piernas. Mi cuerpo tiembla entre tus brazos.Estalla mi sexo en tu boca y bebes del néctar que nace dentro de mi para ti.
     Abro los ojos, observo mi cuerpo en la bañera. Temblorosa sonrió al comprobar que vuelvo a estar contigo ydisfruto cuando siento que la magia sigue existiendo entre las dos.    

26 junio 2009

Una mujer desnuda




*Hoy os dejo con un poema de Mario Benedetti espléndidamente convertido en canción por Joan Manuel Serrat. Que lo disfruteís





Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.

17 junio 2009

Como yo te veo




Sonrojada, tímida, expectante.
Sin tener la menor idea de lo que
va a suceder y, sin embargo,
desesperada porque pase aquello
que tanto deseas.

Desnuda, excitada, entregada.
Dispuesta siempre a llegar
Un poco más allá de los límites
del placer.

Feliz, satisfecha, traquila.
Disfrutando todavía de las
pequeñas oleadas de deseo
que siguen recorriendo tu cuerpo.

29 mayo 2009

Beautiful agony

Podría empezar este post y, de hecho voy a hacerlo, con la primera frase de una de las canciones más míticas de Joan Manuel Serrat. Sí... "No hago otra cosa que pensar en ti". Y, aunque son varias las situaciones en las que mi mente te ubica, hoy hay una en concreto que se empeña en hacerme llegar.
Sé que te gusto. Sé que te excito. Sé que conmigo quieres dar rienda suelta a muchas de tus más perversas fantasías. Sin embargo no sé qué aspecto tiene el placer en tu rostro. Debe ser precisamente ese el motivo por el que, a escasas horas de comenzar un largo e intenso fin de semana, así es como te veo. Así es como quiero que pases cada una de las próximas cuarenta y ocho horas.
Así eres tú para mí AHORA.


24 mayo 2009

Detener el tiempo




Corría en dirección a la cafetera la primera vez que la vi. Era alta, morena y tenía una de esas espectaculares melenas rizadas. En aquel momento no hubiera podido afirmar que tenía una belleza arrebatadora e intensa. Claro que aquello fue mucho antes de poder conocer su interior. Sus vicios. Su secretos más ocultos y que incluso ahora, algunos años después, todavía no he podido conocer por completo.
Sin embargo, aquella tarde de 1965, la simple contemplación de una joven que servía café en un concurrido dinner de la parte baja de Manhattan fue suficiente para mí.
Visto desde la perspectiva y la experiencia actual no hubiera dudado lo más mínimo en acercame a ella y contarle (eso sí... de forma sutil) la profunda huella que acababa de dejar en mi interior. Pero aquellos eran otros tiempos y yo... en fin yo era una romántica. Así es que antes de que pudiera arrepentirme de todo y ante la posibilidad de que las palabras dejaran de acudir a mi mente como lo estaban haciendo en aquel instante saqué el bolígrafo que siempre guardaba en el bolsillo trasero de mi pantalón. Las servilletas de papel fueron cayendo una tras otra hasta que, bastantes cafés después, sonreí satisfecha ante las frases que había conseguido escribir con perfecta caligrafía. Me acerqué hasta la barra. Pedí la cuenta y me aseguré de deslizar mi pequeña obra literaria entre los billetes de dólar. Aquello marcaría un antes y un después.
Hoy he recibido una carta. Nada más abrirla una pequeña y amarillenta hoja se ha deslizado desde el interior. Con voz temblorosa y sin mirar el papel que he sostenido apretado con fuerza contra mi pecho he empezado a recitar:

Quiero detener el tiempo. Inspirar la sensualidad que emana cada poro de tu piel. Quiero detener el tiempo. Clavar la mirada en la tuya y llegar a tocar tu alma
Quiero detener el tiempo. Ser quien te arranque cada gramo de la pasión que escondes
Quiero detener el tiempo. Anhelo pasear mis labios por cada rincón de cuerpo
Quiero detener el tiempo. Necesito beber de ti y saciar esta sed para siempre
Quiero detener el tiempo...

Las lágrimas resbalan por mis mejillas al pronunciar las últimas palabras. Ella ya no está...

18 mayo 2009

En un rincón





Te sientes pequeña...

Clavas la mirada en el suelo mientras tus oídos se estremecen con la voz que susurra desde la distancia. El corazón se te acelera. Sudas. Es el temor a lo desconocido que, al mismo tiempo tanto deseas. La voz se acerca. Casi puedes notar esa presencia a escasos centímetros de ti. Percibes su olor, su calor. Deseas girar la cara, levantar la mirada y llenarte de cuanto te rodea. Sin embargo permaneces inmóvil deseando que esos dedos que supones suaves te acaricien la nuca.

Te sientes pequeña...

Ni si quiera sabes por qué. Pero mientras un deseo desconocido va llenando cada poro de tu piel no puedes evitar preguntarte lo mismo una y otra vez: "¿Eres tú con quien voy a crecer?"

12 mayo 2009

Erotismo espiritual





*Texto escrito por la autora de este espacio y publicado en los Blogs de "El País"

Hasta hace dos noches hubiera podido afirmar sin ningún problema que mi vida era perfecta. Sin embargo, he empezado a existir en las últimas cuarenta y ocho horas Todo empezó cuando salí a dar un paseo antes de cenar. Un leve susurro fue guiando mis pasos. Con el corazón cada vez más acelerado ante la proximidad de aquella voz realmente hermoso logré divisar su espectacular silueta. Sentado sobre una roca y en perfecta armonía con el resto el paisaje sus labios carnosos se movían con sensualidad para repetir una y otra vez el mismo mantra: "Solo cuando el alumno está preparado aparece el maestro".

Comencé a avanzar hacia él con el mayor sigilo posible. Una fuerza hasta entonces desconocida para mí me impulsaba a tocarle. Deseaba más que nada sentir el contacto de su piel que, a aqulla distancia, parecía suave y cálida. Alargué una mano en un intento desesperado de impregnarme de aquella serenidad que emanaba de cara poro de su piel. Pero sin apenas darme cuenta él se había girado con una elegancia sobrenatural y ahora me encontraba perdida por completo en la serenidad que había en su mirada.

Durante los minutos que se sucedieron caí rendida a sus pies. Él lo supo pero tan solo se limito a acercarse hasta donde yo me encontraba y seguir susurrando esta vez junto a mi oído. Podía percibir el aroma de su aliento. Una mezcla de vainilla y canela que despertó sensaciones bastante olvidadas. El calor que emanaba de su boca mientras me hablaba provocaba que toda mi piel se erizara y que intensos escalofríos se adueñaran de cada centímetro de mi piel.

Algo acuoso y tibio empezó a recorrerme las mejillas mientras él me las rozaba con la mano. Contemplé sin apenas poder mantener el equilibrio cómo se llevaba las yemas de los dedos humedecidas a sus labios. Observé con la respiración entrecortada cómo saboreaba mis lágrimas. Después todo se volvió borroso...

Los primeros rayos de sol empezaron a iluminar mi dormitorio. Abrí los ojos y mi mente se recreó en el sueño tan intenso que me había acompañado durante la noche. Me senté sobre la cama y me di cuenta de que un aroma familiar me envolvía. Inspiré con fuerza y una sonrisa se dibujó en mi rostro cuando identifiqué los elementos: Vainilla y canela. En ese momento sus últimas palabras acudieron a mi mente: " Solo avanzando despacio podrás ir más rápido. Cuanto más lento sea el proceso más tiempo permaneceré a tu lado".
 

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