10 febrero 2010

Acróstico II




Estoy en tus manos, en tus dedos, en tus labios.
No hay un centímetro de mi cuerpo que ya no poseas.
Todo lo que ves es tuyo. Todo lo que deseo te pertenece.
Rozas mi alma con tus manos y ni si quiera me molesto en impedirlo.
Eres lo último que pienso al acostarme. Lo primero que intuyo al levantarme.
Gimo con solo pensarte.
Anhelo volver a escucharte.
Doy con solo contarte
Amo solo con entregarme.