01 febrero 2010

Cartas a ELLA (I)

Londres 27 de junio de 1897

Querida Nora:

No puedo explicar qué sucedió anoche. He estado preparando nuestro encuentro durante semanas. He podido sentir el paso de las horas en cada poro de mi piel. Cada vez que he respirado y, de algún modo que no logro explicar, has formado parte de mí. Vives en mi interior. Me siento tremendamente afortunada por ello pero, al mismo tiempo, completamente aterrorizada. Sé que lo entiendes. Siempre los has comprendido todo de mí. Por eso te deseo tanto. Por ser capaz de interpretar e incluso de adelantarte a mis más oscuros deseos, a mis más sórdidas fantasías.
Sé que contigo cualquier cosa es posible. Por eso me atormenta tanto mi comportamiento de ayer.




Estaba desnuda. De rodillas. Con los ojos cerrados. Poco antes había mirado el reloj y faltaban solo siete minutos para la hora acordada. Tal vez fue eso. Me precipité Tuve demasiado tiempo para pensar porque, con cada segundo que pasaba, una nueva gota de sudor se abría paso a través de mi piel totalmente erizada por una mezcla de deseo y terror que, aún ahora, me sigue invadiendo. No fui consciente de mi respiración agitada hasta que me oí gemir. Fue entonces cuando escuché pasos y una voz al otro lado de la puerta. Sabía que no eras tú. Jamás llegarías antes de la hora prevista. ..

Era Henry. Ahora podía oír su voz con claridad. Entonces el deseo se convirtió en pánico. ¿Qué pasaría si abría la puerta, si entraba? ¿Cómo iba a explicarle la situación en la que me hallaba? No fui capaz de resistirlo y no sabes cuánto lo lamento. Ahora sé que Henry ni si quiera tenía intención de verme aunque sigo preocupada por el motivo que le ha hecho regresar antes de su viaje a Francia. ¿Acaso intuye algo de lo que está sucediendo en su propia casa? La angustia me domina por completo aunque aún lo hace más el haberte decepcionado.
Soy consciente de que ni si quiera vas a responder a esta nota. Tampoco lo merezco. Solo te suplico que la leas con atención porque, ahora mismo, este es el único recurso del que dispongo para hacerte saber que sigo aquí, que soy tuya y que te esperaré de rodillas hasta que decidas volver a mí.

Entregada para siempre,

M

2 comentarios:

Susurro lascivo dijo...

Tu blog siempre consigue ponerme los pelos de punta de sensualidad x)

mireias32 dijo...

Esa es la idea... esa es la idea:))