31 enero 2007

Existencia



No quiero mirar. Temo que al abrir los ojos éstos no me devuelvan la imagen de tu cuerpo desnudo y anhelante.

No quiero moverme. Cualquier gesto que haga implicará emprender un nuevo camino y no deseo otro que el sendero que lleva a tu placer y mi locura.

No quiero respirar. Porque si lo hago con mi aliento saldrán las últimas gotas aún que conservo de tu esencia.

No quiero hacer nada. Sólo deseo sentir tu calor en mi regazo. Tus dientes atenazando mis pezones. Tus dedos hundidos en mi sexo.

No quiero ser. Porque existir en este momento significa estar helada. Seguir en esa oscuridad en la que no se sienten tus palabras, tus sonrisas, tus susurros, tus gemidos, tu entrega.

Cierro los ojos. Tu recuerdo me reconforta y sin embargo... Tengo frío.... Demasiado frío...

30 enero 2007

La extraña





Increíble pero aquella mujer me seguía. Su aroma se hacía más intenso a medida que se acercaba. Una extraña sensación de deseo recorrió mi cuerpo. Me quedé inmóvil. Noté su aliento en mi cuello. Sus manos pequeñas y frías se aferraron a mis pechos. Cerré los ojos y respiré con fuerza. Sus labios acariciaron mi nuca .Quise darme la vuelta pero sentí un agradable hormigueo entre mis muslos. Sus dedos se afanaban en proporcionarme un placer que yo ya ansiaba con desesperación. Me abandoné al ritmo que me imponían. Un intenso orgasmo explotó en mi interior al tiempo que ella gritaba: “Mirelle. Mirelle”.

Microrrelato inscrito en el concurso “El mejor final de la historia” organizado por la Escuela de Escritores.

29 enero 2007

Razones





Nunca te he escrito un post. Porque estoy loca.

Nunca te he escrito un post. Porque bebes de mis lágrimas. Ya sabes lo que eso significa.

Nunca te he escrito un post. Porque tus manos acarician mis neuronas. Tus labios pasean por mi corazón y tus palabras inundan mi alma a cada instante.

Nunca te he escrito un post. Porque no quiero apartar los ojos de la belleza del camino que me muestras y que recorres a mi lado sin soltarme de la mano.

Nunca te he escrito un post. Porque te amo.

Para Emilio

28 enero 2007

Esperándote




Las gotas de agua estremecen mi piel. El calor del baño despierta mis sentidos. Los pezones erectos ansían tu lengua sobre ellos. La esponja se desliza lentamente entre mis muslos. Aprieto mi sexo contra ella logrando que una oleada de deseo me posea. Sí. Estoy caliente. Muy caliente. Cierro los ojos y sólo puedo imaginar tus dedos clavándose en mi interior. Follándome con ese ritmo salvaje que sólo tú sabes imponer. Empiezo a gemir suavemente y mis manos desean abrirse paso entre mis piernas. Sin embargo recuerdo tus palabras
- Espérame mojada.-
- ¡Sí! Aquí estoy empapada y excitada- susurro al tiempo que todo mi cuerpo se agita al escuchar el sonido de tus tacones pisando con firmeza el camino que te lleva hasta mí.

27 enero 2007

Iniciación II



Acabas de pronunciar la frase que te hará traspasar una nueva frontera. "Sí. Quiero que sigas" has pronunciado con voz temblorosa y agitada. Yo no puedo hacer otra cosa que sonreir y satisfacer esis deseos que, aunque intuyo, todavía desconozco.
- Eres preciosa. Lo sabes. ¿Verdad?- digo mientras mis ojos devoran tu firme y blanca piel.
- No- sentencias con esa pizca de temor morboso en el tono de tu voz.
- ¿No qué? ¿No eres preciosa? ¿No sabes que lo eres?-
- No. No soy preciosa- respondes a modo de desafío.
- ¿Y qué es lo que te hace pensar eso?- inquiero con malicia a pesar de conocer ya la respuesta.
- No me gusta mi cuerpo- dices con un hilo de voz.
- Disculpa. No te he oído. ¿Qué acabas de decir?-
- Que no me gusta mi cuerpo- afirmas ahora en un tono bastante más alto.

Paseo las manos por tu espalda. Me excita comprobar cómo tu piel se eriza y responde a mis caricias. Te sujeto por los hombros al mismo tiempo que te susurro: "Levántate". Obedeces sin dudarlo dejando caer parte de tu peso sobre mis brazos que te sostienen. Sigues con los ojos vendados y soy yo la que guía tus pasos a través de la habitación. Te dejo de pie justo en el centro de la estancia.
- Ahora arrodíllate- te ordeno mientras paseo mis dedos por tu nuca.
Sin decir nada flexionas tus rodillas y te ayudas de las manos para lograr la posición que yo deseo. Después de varios movimientos tu espléndido cuerpo se yergue sobre las rodillas dejando en evidencia la redondez de tus formas.
- Quítate la blusa muy despacio- te sugiero mientras que tomo asiento en un sillón de cuero cercano al lugar en el que te encuentras.
- Sí, Ama- respondes temblorosa y excitada.
- ¿Cómo me has llamado?
- Ama- dices entre susurros
- ¿Es así como me sientes? ¿Es eso lo que quieres?- digo mientras percibo mi propia excitación ante ese deseo concreto tuyo.
- No tengo ni idea de lo que quiero pero sí sé que te siento en este momento como mi ama- afirmas con una seguridad que me asombra si la comparo con el temblor de tus manos y tus labios.
- Si eso es lo que quieres. Eso es lo que vas a tener- sentencio mientras compruebo divertida cómo la incertidumbre sobre lo que se avecina hace que tenses los músculos.
Tus dedos temblorosos empiezan a deslizarse por los botones de la chaqueta de lana. Lentamente los desabrochas provocando que la necesidad de ver tu torso desnudo se convierta en una obsesión para mí. Poco a poco dejas los hombros al descubierto. Luego bajas las mangas por los brazos dejando que el resto de la prenda resbale por tu cuerpo mientras cae al suelo. Clavo la vista bajo tu garganta y veo cómo se agita tu pecho. Tu respiración acelerada hace que un escalofrío recorra mi cuerpo y que la humedad haga aparición en mi sexo. Una fina camiseta de tirantes separa tus perfectos pechos de mi campo de visión. Como si me acabaras de leer el pensamiento tus manos ya se afanan en darme lo que quiero.
Me levanto del sillón desde el que he permanecido contemplando tu lento desvestir. Camino a tu alrededor mientras que el sonido de mis tacones se combinan en perfecta armonía con los leves suspiros que se escapan de tu boca. Mientras paseo en círculos a tu alrededor enciendo algunas de las velas que siempre tengo colocadas en varios muebles de la estancia. En breves segundos tu cuerpo iluminado es de una belleza espectacular. Mis ojos contemplan fascinados la firmeza y la redondez de tus pechos. Casi al mismo ritmo de tu respiración los pezones se van endureciendo y tengo que hacer auténticos esfuerzos para no lanzarme sobre ellos y devorarlos.
Me siento de nuevo pero esta vez una de mis piernas reposa sobre el brazo del sillón. Quiero sentir con toda la intensidad que sea posible la excitación que estás provocando en mi cuerpo.
- Quítate los pantalones- te ordeno ejerciendo ese rol que tú me has asignado.
Tus manos buscan de nuevo el suelo y te ayudan a colocar tu cuerpo en la postura más cómoda para cumplir mis órdenes. Sí desprenderte de las prendas de la parte superior de tu anatomía ha sido como detener el tiempo, observar cómo te deshaces de los pantalones se convierte en una especie de ceremonia. Desabrochas los botones y dejas caer los tejanos hasta las caderas. Después tus manos parecen acariciar la tela al mismo tiempo que la deslizas dejando al descubierto unos muslos perfectos y unas piernas interminables.
Mis ojos observan ahora con detalle la fina prenda de lencería que cubre tu sexo. Deseo arrancártela. Quiero acariciar tu sexo y hacerte estremecer. Pero eso sería demasiado fácil. Desfruto demasiado de este juego como para terminarlo tan pronto.
- Pasea tus dedos por encima de tu sexo. Quiero ver cómo tus dedos se deslizan por la superficie de esa prenda que te cubre.
Durante unos segundos permaneces inmóvil. Estás inmersa en esa lucha interior entre el deseo, el rubor, la vergüenza y el placer. El calor acude a tus mejillas y, en poco tiempo, estás completamente ruborizada. Ahora respiras con dificultad. Tal vez tratando de huir de esta situación que tú misma has provocado. Sin embargo, la excitación que se ha despertado en tí rompe con la rigidez de tu cuerpo y, lentamente, tu mano derecha se encamina hacia su destino. Contemplo cómo colocas la mano sobre tu pubis. De forma involuntaria los dedos se deslizan hacia el centro de tu sexo. Tu cuerpo da un respingo y yo sonrío divertida al ver cómo percibes la realidad de tu excitación. A pesar de la confusión que experimentas sigues adelante con ese viaje sobre la humedad que traspasa tu ropa interior. Suaves jadeos se escapan de tu boca.
- Quiero que te tumbes boca abajo sin dejar de acariciarte el sexo- te ordeno nuevamente.
Veo cómo tu piel responde al entrar en contacto con el frío suelo. Relajas los músculos mientras tus dedos te siguen proporcionando pequeñas oleadas de placer. Te dejas llevar pensando erróneamente que con esta postura no puedo ver lo que estás haciendo. Te equivocas. Desde donde estoy sentada tengo una espléndida vista de tus nalgas, así como la confirmación de que la humedad que te llena se desliza lentamente por tus muslos. Mueves lentamente las caderas tratando de obtener ese placer que sabes que sería mucho más fácil si tus dedos entraran en contacto con la piel. Ahora ha incrementado la intensidad de tus gemidos pero, aún así, continúan siendo demasiado débiles.
- Me gusta verte así de excitada- te digo mientras espero tu reacción.
- No- es todo lo que aciertas a decir
- ¿No?- replico entusiasmada al comprobar que he logrado en ti el efecto que deseo.
- No me gusta mostrarme así- respondes
- ¿Te desagrada mostrarte excitada?-
- Sí, Ama- respondes intentando aparentar sincera pero sin lograrlo ya que los dedos siguen trazando pequeños círculos sobre tu sexo.
- ¿Quieres que lo dejemos?...

26 enero 2007

Posesión Divina

Hoy no soy yo la que escribe. Deseo compartir con vosotros esto que han hecho para mí. Espero que lo disfrutéis.







Me despierto de madrugada junto a ti. Estás desnuda y profundamente dormida.
Me deleito contemplando tu espalda. Sin casi rozarte para no despertarte mis dedos te recorren y siento que mi piel se eriza al contacto con la tuya. Te acaricio lentamente por la tentadora sensualidad que desprendes. Mis labios desean acompañar esas caricias. Acerco mi boca y me estremece el contacto de tu piel contra mis labios.
Apenas te rozo. Me gusta verte soñadora. Mientras tus ojos permanecen cerrados sueltas un suspiro que me hace pensar que mis caricias penetran tu sueño.
Me dejo llevar por el deseo de poseer tu cuerpo. Poco a poco, las caricias de mis manos buscan tu esencia entre tus piernas. Esa que tanto me enloquece. Siento que tu cuerpo poco a poco, va despertando con mis caricias. Se entrega a mi deseo. Te siento caliente y excitada.
Percibo que te entregas con un deseo ardiente. Ese que has guardado tanto tiempo y que ahora ya es mío. Ese que forma parte de mí. La pasión desenfrenada hace presencia entre las dos. Tus manos buscan las mías, que andan escondidas entre tu sexo recogiendo la excitación que sientes con el simple roce de mis manos.
Un suspiro más sale de tu interior. Cada vez te siento mas enloquecida por mis caricias y besos.
No aguanto mas, quiero tu esencia en mi lengua. Despacio me deslizo por tu espalda desnuda. Con un rápido movimiento te coloco boca arriba y abierta ante mí, para darme eso que tanto me hace estremecer. Quiero tu esencia dentro de mí, dominando mis sentidos y buscando esa posesión a la que no puedo renunciar. Tu sexo responde a mis manos y ansia mi lengua ya. No te haré esperar más.
Llego hasta tu sexo y dibujos pequeños círculos en tu clítoris húmedo y palpitante.
Quiero tu esencia para mi, llenarme de ti. Encerrarte para que repose tu pasión dentro de mí. Enloqueces. Lo sé. Lo siento en tu cuerpo tembloroso .Acaricio tus pechos con una mano, mientras que la otra acompaña a mi lengua dentro de ti.
Aprieto con mis dedos en tu sexo sacando todo eso que guardas para mí. OH si, lo quiero, lo deseo. Siento que ya no puedes mas, que tu locura está apunto de explotar en mi rostro. Acelero más aun la intensidad de mis caricias para sacar el fuego que fluye dentro de ti.
Entre susurros jadeantes alcanzas a decirme:
- Me estás haciendo salir de mi cuerpo. ¡Fóllame! ¡Así. Así. No pares! Mi excitación aumenta con tus susurros y tampoco aguanto más. Bebo de ti sin piedad. De tu boca se escapa un intenso grito y tu espalda se arquea al sentir la explosión de placer en mi cara. Extasiada por tu esencia, subo hasta tus labios para besarte y decirte: "Eres mi locura y me encanta que me des todo lo que tanto tiempo has guardado para mí"

Para "R" con deseo y pasión de "S"

25 enero 2007

Bebiendo de ti







Abro los ojos. Te encuentro desnuda a mi lado. Me arrastro entre las sábanas. La humedad se desborda y me llena los muslos. A esta distancia puedo percibir el aroma de tu esencia que me embriaga y me enloquece. Intento controlarme y te separo los muslos tratando de no despertarte. Observo tu sexo entreabierto. Sólo un deseo domina mi mente. Quiero pasarte la lengua por cada rincón. Recoger cada gota del elixir que fluye de ti y al que me tienes enganchada. Te miro una vez más. Suspiro profundamente mientras mi lengua enloquecida se lanza sin piedad a por el placer que necesita.

Para "S"