27 enero 2007

Iniciación II



Acabas de pronunciar la frase que te hará traspasar una nueva frontera. "Sí. Quiero que sigas" has pronunciado con voz temblorosa y agitada. Yo no puedo hacer otra cosa que sonreir y satisfacer esis deseos que, aunque intuyo, todavía desconozco.
- Eres preciosa. Lo sabes. ¿Verdad?- digo mientras mis ojos devoran tu firme y blanca piel.
- No- sentencias con esa pizca de temor morboso en el tono de tu voz.
- ¿No qué? ¿No eres preciosa? ¿No sabes que lo eres?-
- No. No soy preciosa- respondes a modo de desafío.
- ¿Y qué es lo que te hace pensar eso?- inquiero con malicia a pesar de conocer ya la respuesta.
- No me gusta mi cuerpo- dices con un hilo de voz.
- Disculpa. No te he oído. ¿Qué acabas de decir?-
- Que no me gusta mi cuerpo- afirmas ahora en un tono bastante más alto.

Paseo las manos por tu espalda. Me excita comprobar cómo tu piel se eriza y responde a mis caricias. Te sujeto por los hombros al mismo tiempo que te susurro: "Levántate". Obedeces sin dudarlo dejando caer parte de tu peso sobre mis brazos que te sostienen. Sigues con los ojos vendados y soy yo la que guía tus pasos a través de la habitación. Te dejo de pie justo en el centro de la estancia.
- Ahora arrodíllate- te ordeno mientras paseo mis dedos por tu nuca.
Sin decir nada flexionas tus rodillas y te ayudas de las manos para lograr la posición que yo deseo. Después de varios movimientos tu espléndido cuerpo se yergue sobre las rodillas dejando en evidencia la redondez de tus formas.
- Quítate la blusa muy despacio- te sugiero mientras que tomo asiento en un sillón de cuero cercano al lugar en el que te encuentras.
- Sí, Ama- respondes temblorosa y excitada.
- ¿Cómo me has llamado?
- Ama- dices entre susurros
- ¿Es así como me sientes? ¿Es eso lo que quieres?- digo mientras percibo mi propia excitación ante ese deseo concreto tuyo.
- No tengo ni idea de lo que quiero pero sí sé que te siento en este momento como mi ama- afirmas con una seguridad que me asombra si la comparo con el temblor de tus manos y tus labios.
- Si eso es lo que quieres. Eso es lo que vas a tener- sentencio mientras compruebo divertida cómo la incertidumbre sobre lo que se avecina hace que tenses los músculos.
Tus dedos temblorosos empiezan a deslizarse por los botones de la chaqueta de lana. Lentamente los desabrochas provocando que la necesidad de ver tu torso desnudo se convierta en una obsesión para mí. Poco a poco dejas los hombros al descubierto. Luego bajas las mangas por los brazos dejando que el resto de la prenda resbale por tu cuerpo mientras cae al suelo. Clavo la vista bajo tu garganta y veo cómo se agita tu pecho. Tu respiración acelerada hace que un escalofrío recorra mi cuerpo y que la humedad haga aparición en mi sexo. Una fina camiseta de tirantes separa tus perfectos pechos de mi campo de visión. Como si me acabaras de leer el pensamiento tus manos ya se afanan en darme lo que quiero.
Me levanto del sillón desde el que he permanecido contemplando tu lento desvestir. Camino a tu alrededor mientras que el sonido de mis tacones se combinan en perfecta armonía con los leves suspiros que se escapan de tu boca. Mientras paseo en círculos a tu alrededor enciendo algunas de las velas que siempre tengo colocadas en varios muebles de la estancia. En breves segundos tu cuerpo iluminado es de una belleza espectacular. Mis ojos contemplan fascinados la firmeza y la redondez de tus pechos. Casi al mismo ritmo de tu respiración los pezones se van endureciendo y tengo que hacer auténticos esfuerzos para no lanzarme sobre ellos y devorarlos.
Me siento de nuevo pero esta vez una de mis piernas reposa sobre el brazo del sillón. Quiero sentir con toda la intensidad que sea posible la excitación que estás provocando en mi cuerpo.
- Quítate los pantalones- te ordeno ejerciendo ese rol que tú me has asignado.
Tus manos buscan de nuevo el suelo y te ayudan a colocar tu cuerpo en la postura más cómoda para cumplir mis órdenes. Sí desprenderte de las prendas de la parte superior de tu anatomía ha sido como detener el tiempo, observar cómo te deshaces de los pantalones se convierte en una especie de ceremonia. Desabrochas los botones y dejas caer los tejanos hasta las caderas. Después tus manos parecen acariciar la tela al mismo tiempo que la deslizas dejando al descubierto unos muslos perfectos y unas piernas interminables.
Mis ojos observan ahora con detalle la fina prenda de lencería que cubre tu sexo. Deseo arrancártela. Quiero acariciar tu sexo y hacerte estremecer. Pero eso sería demasiado fácil. Desfruto demasiado de este juego como para terminarlo tan pronto.
- Pasea tus dedos por encima de tu sexo. Quiero ver cómo tus dedos se deslizan por la superficie de esa prenda que te cubre.
Durante unos segundos permaneces inmóvil. Estás inmersa en esa lucha interior entre el deseo, el rubor, la vergüenza y el placer. El calor acude a tus mejillas y, en poco tiempo, estás completamente ruborizada. Ahora respiras con dificultad. Tal vez tratando de huir de esta situación que tú misma has provocado. Sin embargo, la excitación que se ha despertado en tí rompe con la rigidez de tu cuerpo y, lentamente, tu mano derecha se encamina hacia su destino. Contemplo cómo colocas la mano sobre tu pubis. De forma involuntaria los dedos se deslizan hacia el centro de tu sexo. Tu cuerpo da un respingo y yo sonrío divertida al ver cómo percibes la realidad de tu excitación. A pesar de la confusión que experimentas sigues adelante con ese viaje sobre la humedad que traspasa tu ropa interior. Suaves jadeos se escapan de tu boca.
- Quiero que te tumbes boca abajo sin dejar de acariciarte el sexo- te ordeno nuevamente.
Veo cómo tu piel responde al entrar en contacto con el frío suelo. Relajas los músculos mientras tus dedos te siguen proporcionando pequeñas oleadas de placer. Te dejas llevar pensando erróneamente que con esta postura no puedo ver lo que estás haciendo. Te equivocas. Desde donde estoy sentada tengo una espléndida vista de tus nalgas, así como la confirmación de que la humedad que te llena se desliza lentamente por tus muslos. Mueves lentamente las caderas tratando de obtener ese placer que sabes que sería mucho más fácil si tus dedos entraran en contacto con la piel. Ahora ha incrementado la intensidad de tus gemidos pero, aún así, continúan siendo demasiado débiles.
- Me gusta verte así de excitada- te digo mientras espero tu reacción.
- No- es todo lo que aciertas a decir
- ¿No?- replico entusiasmada al comprobar que he logrado en ti el efecto que deseo.
- No me gusta mostrarme así- respondes
- ¿Te desagrada mostrarte excitada?-
- Sí, Ama- respondes intentando aparentar sincera pero sin lograrlo ya que los dedos siguen trazando pequeños círculos sobre tu sexo.
- ¿Quieres que lo dejemos?...

17 comentarios:

eigual dijo...

Maravilloso.
Escribes deliciosamente bien.
Bien se queda corto.
Se queda pequeño.
Lo que más me llamó la atención de tu blog, fue tu foto, el la que apareces desnuda. Aunque sí, se te ve bien poquito...
Seguiré pasando por aquí...

Un abrazo

eigual dijo...

Maravilloso.
Escribes deliciosamente bien.
Cuidando todo detalle.

Seguiré pasando por aquí, no lo dudes.

Un saludo

mireias32 dijo...

Muchas gracias por tus palabras. Animan a seguir adelante. Con respecto a mi foto... Creo que se me ve lo suficiente jajaja. Vuelve por aquí cuando quieras. Será un placer contarte entre mis habituales. Besos**

Ana dijo...

Escribes muy bien Mireia...
Muchas gracias por visitarme y por tu voto... Desde hoy cuentas con el mio diario... ;-)... Te acabo de votar...
Un saludo!

mireias32 dijo...

Muchas gracias Ana. Espero que disfrutes de los relatos y de la compañía de los asiduos del canal. Besos**

mireias32 dijo...

Uy he dicho del canal jajaja. No no.. Quería decir del blog:)))

JP dijo...

Coincido escribes muy bien ...
tienes un estilo que a medida que uno avanza por el texto , no se puede parar.
Saludos

mireias32 dijo...

Al final me vais a ruborizar...

Alvaro dijo...

A pesar de que no me excita la situación que describes, reconozco tu talento al plantearla.

Un saludo y un voto desde el agua.

mireias32 dijo...

Lo dicho. Hoy es el día de los halagos. Jajaja. Un beso***

Anónimo dijo...

Vaya...Vuelvo a abrir el blog por si habías escrito algo después de mi última visita y me encuentro con esto. Uff, me he quedado sin palabras. Me gusta mucho todo lo q escribes, ya lo sabes.
La respuesta es: No, no quiero dejarlo.
Un beso

testa

mireias32 dijo...

Bien. Como tú desees. Sigamos...:)PP

Betote dijo...

Ese juego de la paciencia, de ir dando solo pedacitos, y cortar justo cuando.

Un saludo.

SorDuni dijo...

apuffff nena...se me va a dislocar el habito!!!!y bajo el las calandracas como dice alguien que yo me se jajajajaj...como podria explicar en palabras los gustazos que me produce lo que escribes???y te juro que estaba deseando acabar la lectura de hoy para no leer que iba dedicado a "S" xDDDDDD

mireias32 dijo...

Calma hermana calma. Que no se te disloque nada. Jajajaja. Besos***

Ana dijo...

Votada por hoy.. ;-)..., date todos los días por votada, vale?, así evito dejarte todos los días un comentario... Un saludo!,

mireias32 dijo...

Muchas gracias. Ahora disfrutaré con la lectura de tu blog. Besos**