22 enero 2007

Bajo la lluvia




Salgo del taxi que me ha dejado en el sendero que conduce a tu casa. Llueve como hacía tiempo que no recordaba y, sin embargo, he acudido fiel a nuestra cita. Cientos de imágenes me envuelven mientras recorro la distancia que nos separa. Esta noche serás mía. Te desnudaré, ataré tus manos, inmovilizaré tus piernas y estarás a merced de mis caprichos. Sí. En pocas horas suplicarás que pare porque no serás capaz de soportar todo el placer que estoy dispuesta a darte.
Antes de llamar la puerta escucho tu voz. Alzo la vista. Te observo empapada bajo la lluvia. Me separo un poco para situarme en la zona más iluminada que me permita contemplar el esplendor de tu cuerpo. Observo tu rostro, tus brazos, tus manos. Me pierdo en la contemplación de tus pezones erectos y en el deseo de hacerlos prisioneros entre los dientes y mi lengua. Imagino que aprieto el pecho contra mis manos que se mezclan con el agua que inunda tu cuerpo al tiempo que resbalan sin control.
Noto cómo ahora la lluvia también empapa mi cuerpo. Percibo tu mirada clavada en la mía. Mis manos obedientes a tus deseos se afanan en desabrochar los primeros botones de la blusa dejando al descubierto los pechos erizados. Me sigues mirando. Separo las piernas mientras que mis dedos resbalan por mis labios, el cuello hasta llegar a los pezones de los que estiro sin piedad dejando que un intenso gemido forme parte de la tormenta que nos envuelve.
Te sigo mirando y veo el cigarro recién encendido entre tus dedos. Desearía ser yo la que, una vez más, llenara tus labios. Un escalofrío me recorre el cuerpo. Separo las piernas y una oleada de calor me recorre. Intento deslizar la mano hacia mi sexo para ofrecerte esa imagen de mí que tanto te gusta. Pero tus ojos me invitan a permanecer tal y como estoy. Mojada, excitada, húmeda, con los pezones entre mis dedos y entregada por completo.
Me observas unos segundos más. El tiempo suficiente para que yo caiga en la cuenta de que jamás podré dominarte, de que nunca te tendré a mi merced porque el éxtasis para mí consiste en ser tuya.

4 comentarios:

Alba dijo...

Casi que puedo notar como la lluvia me empapa, como el agua se desliza por mi cuerpo. Y ya sabes lo que a mi me gusta el agua...

Besos desde alli y click para ti también.

mireias32 dijo...

Mmmm siiiiiiiiiii empapémonos:)

Pete Vicetown dijo...

Las mujeres más secas por fuera son las que primero se mojan por dentro.

mireias32 dijo...

Interesante teoría. Sí señor. Un saludo:)